La arqueóloga Tânia Andrade Lima sobrevivió a tres disparos tras ser víctima de un robo en Leblon: “Todo lo que tengo es una inmensa gratitud por, milagrosamente, estar viva”

La arqueóloga brasileña Tânia Andrade Lima, de 81 años, caminaba por la calle General Venâncio Flores, en Leblon, la exclusiva zona sur de Río de Janeiro, cuando fue abordada por tres delincuentes que le arrebataron la cartera en medio de un violento forcejeo y le dispararon tres veces en tan solo 20 segundos.
Tal como quedó registrado en cámaras de videovigilancia de comercios cercanos, el robo ocurrió el jueves por la tarde. La mujer acababa de salir de un banco y caminaba hacia su auto cuando un ladrón se acercó, la derribó y ella peleó desde el suelo para sujetar bolso.
Tânia recibió tres disparos a quemarropa. Dos le rozaron la mano y el brazo, mientras que el tercero le impactó en la nuca, donde quedó alojada la bala.
El incidente llamó la atención de los conductores que pasaban por el lugar, quienes se detuvieron ayudarla. Los peatones también intentaron intervenir e incluso un hombre le arrojó un objeto a uno de los delincuentes.
La arqueóloga fue rescatada por agentes de la Operación Segurança Presente, que patrullaban la zona y trasladada al Hospital Municipal Miguel Couto de Gávea.
Tânia Andrade Lima quedó tendida el suelo gravemente herida. Foto: Captura de videoSegún reporta g1, uno de los delincuentes logró escapar en moto con la ayuda de un cómplice que lo esperaba al otro lado de la calle y ambos se dirigieron hacia el túnel de Rebouças.
Tras el crimen, agentes de la policía militar acordonaron la zona e interceptaron a los ladrones en el túnel, pero los sospechosos lograron escapar.
James Dean Chagas Lindoso, el hombre que le disparó, sigue prófugo
Los agentes de la 14.ª Comisaría realizaron un operativo en el Morro da Coroa, en Catumbi, pleno centro de Río de Janeiro, para capturar a James Dean Chagas Lindoso, señalado como el autor de los disparos que alcanzaron a la arqueóloga, pero no lo pudieron localizar y continúa prófugo.
La investigación continúan con el objetivo de identificar a todos los involucrados en la tentativa de latrocinio —robo seguido de muerte—, mientras que uno de los cómplices de Lindoso ya fue detenido.
La víctima, Tânia Andrade Lima es reconocida a nivel internacional por su trabajo relacionado con el descubrimiento del Muelle de Valongo en 2011, durante las obras de construcción realizadas por el Ayuntamiento de Río de Janeiro en la zona portuaria.
El yacimiento fue uno de los principales puntos de desembarco de africanos esclavizados en América. Durante las excavaciones, se encontraron amuletos y objetos religiosos procedentes de regiones como el Congo, Angola y Mozambique.
Tânia Andrade Lima, la arqueóloga que fue víctima de un violento robo en Río de Janeiro. Foto: Sociedad Brasileña de Arqueología (SAB)En 2006 recibió la Mención Honorífica de la Orden del Mérito Cultural, otorgada por el Presidente de la República -Lula da Silva estaba en su segunda presidencia-, y en 2016, el Premio Globo “Faz Diferença” en la categoría “Río”.
En 2023, también alzó el Premio Hypatia en Italia, un galardón otorgado por CICOP Net (Confederación de Centros Internacionales para la Conservación del Patrimonio Arquitectónico).
La arqueóloga Tânia Andrade Lima está fuera de peligro
Tras el crimen, la arqueóloga fue trasladada al Hospital Municipal Miguel Couto, en Gávea y luego a la Casa de Saúde São José, en Humaitá, donde finalmente fue sometida a un procedimiento para extraer el proyectil alojado en el cuello y a una cirugía de reconstrucción de la mano.
En diálogo con O Globo, la arqueóloga confirmó que está próxima a recibir el alta médica y se encuentra fuera de peligro mientras se recupera de las lesiones.
Le agradeció especialmente al sargento Anderson, a quien definió como su “ángel de la guarda”. “Todo lo que tengo ahora es una inmensa gratitud por, milagrosamente, estar viva”, expresó. “Agradezco inmensamente a una joven mujer que usó su celular para que pudiera avisar a mi marido lo que había ocurrido”, relató.
“Recuerdo a un taxista muy preocupado por la cantidad de sangre que estaba perdiendo me hizo un torniquete en el brazo con un cordón; otra persona me cedió una remera verde para ayudar a detener la hemorragia en mi mano, y un tercero, un abrigo también para detener la sangre”, enumeró.
“Todas esas personas ayudaron a salvar mi vida y jamás me olvidaré de lo que hicieron por mí”, manifestó. “En un momento en que uno se ve en medio de tanta inhumanidad, qué reconfortante es recibir tantas muestras de fuerza y apoyo que restauran nuestra fe en la humanidad”, sostuvo.
“Me siento muy incómoda con toda esta atención centrada en mi caso específico, ya que decenas de otros ocurren a diario, algunos mucho más violentos que el mío, pero que no llaman tanto la atención. No soy diferente de nadie”, recalcó con humildad.
“Espero que esta visibilidad sirva para ayudar a disminuir la escalada de violencia que viene asolando nuestra ciudad, nuestro querido Río de Janeiro”, proyectó.
Fuente: www.clarin.com



